viernes, 22 de junio de 2012

Postludio


Me arrastro como un garfio sobre el fondo del mundo.
Se engancha todo lo que no necesito.
Cansada indignación, resignación ardiente.
Los verdugos traen piedras, Dios escribe en la arena.

Silenciosas estancias.
Los muebles, listos para volar en el claro de luna.
Avanzo silencioso hacia mis adentros
a través de un bosque de vacías armaduras.

(Tomas Tranströmer. Deshielo a mediodía.
Traducción de Roberto Mascaró.
Madrid, Nórdica libros, 2011).