viernes, 28 de abril de 2017

Incendio


Siempre hay un incendio en los parvularios de un vecindario. Algunas veces la llama es veraz y acierta en las comisuras de la leña que quiso ser mueble. Entonces se inicia el fuego de pájaros ensañados y crepitan los cuadernos de canutillo donde una niña pudo haber escrito su porvenir. El bestiario es acorralado por la incandescencia. Nuestras mascotas de mercadillo itinerante agonizando en las cajas de cartón. El humo se afianzaba entre las plumas de los polluelos y se oía su piar de urgencia. La infancia de domingo a medio vestir se agrupaba en el jardín del juego. Niños en pijama, zapatos por el suelo, el grito de una embarazada aferrándose a una baranda de hierro y bosque. Cubos de agua, mangueras furiosas, cisternas como dragones de agua y nieve, y vecinos retándole a la suerte con sus manos de extintores inexpertos. Mientras, la infancia miraba al cielo con sus ojos de agua templada. Nuestros pies descalzos sobre la hierba doblegada, un barrizal de miedo y sombra, una intemperie tornándose alcoba o campamento de gorriones asfixiados.

(Beatriz Russo, La llama inversa, de pronta publicación)

martes, 25 de abril de 2017

Marcos


Marcos es el nombre de un compañero que murió, y nosotros siempre tomábamos los nombres de los que morían, en esta idea de que uno no muere sino que sigue en la lucha.

(Subcomandante Marcos, de una entrevista de abril de 1996, en Jorge Ramos, Detrás de la máscara, México, Grijalbo, 1998)

miércoles, 5 de abril de 2017

De este largo viaje hacia la lluvia


Dame la mano, amor, que no podemos
descansar todavía.
Tendrás que recorrer conmigo el tiempo;
mira cuánta distancia hasta la nieve,
cuántos copos de tierra
para olvidar los ojos del pasado
y encontrar el mañana
con un beso en la boca.

Ya sé que estás herido;
que te fatiga
atravesar la noche
y tienes miedo
de que, al final,
nos aguarde tan sólo la tristeza.

Ya sé que te rendiste
muchas veces al sol que deshidrata
todos los corazones;
pero yo te he salvado
trayendo un fresco arroyo hasta tus venas.

Si no puedes con todo
te llevaré en los brazos.
Has visto que soy fuerte
y que puedo arrasar todo el abismo.

Mataré los jaguares si se atreven
a acercarse a nosotros.
Antes de que emprendiéramos el viaje
cogí todas las armas
que tú me regalaste
y me mentalicé para la lucha.

Puedo con el desdén de las anémonas,
con la desilusión
de todos los reptiles,
con la envidia mortal del aguacero.

Apóyate en mi hombro.
A mí nada me agota,
ni siquiera la lluvia.

(María Luisa Mora Alameda. De este largo viaje hacia la lluvia. Madrid, Rialp, 1988)

lunes, 3 de abril de 2017

A los sueños


Aún vivo en todas las viejas direcciones,
llevo gafas oscuras, incluso en el interior,
donde las confidencias comparten mi cama
con los fantasmas, entrando en la cocina

a medianoche para comprobar el grifo.
Salgo tarde hacia el colegio y cuando llego
nadie parece reconocerme. Permanezco
sentado, indefenso, ignorado y vacío.

Esas pequeñas tiendas que sólo abren de noche
donde hago mis discretas compras.
Esos cines escondidos en barrios miserables
aún proyectan las borrosas películas de mi vida.

El héroe, siempre lleno de extravagante ilusión,
¿perdiéndolo todo al final –sea lo que sea--?
Entonces salgo a la luz fría y carente de fe
esperando a la salida con la boca cerrada.

(Charles Simic. Mi séquito silencioso. Traducción de Antonio Albors. Madrid, Vaso Roto, col. Poesía, 59, 2014)

jueves, 30 de marzo de 2017

Francisco


Yo, Francisco,
me he convertido en el juglar de Dios,
pero a mi antiguo caballo,
el que murió junto a mí,
lo sigo soñando:
era un animal lleno de miedo,
era mi cuerpo.
Lo dejé morir
en un cruce de calles,
y sólo entonces sentí
el innoble hedor de mis vicios,
de mi violencia.
Me he convertido en la cúspide de la caridad
porque un día Dios
sin yo merecerlo
se inclinó sobre mí
y me besó las manos.

(Alda Merini. Francesco. Canto de una creatura. A cura di Arnoldo Mosca Mondadori. Prefazione di Gianfranco Ravasi. Milano, Sperling & Kupfer, 2015. Imagen: Francisco dando un sermón a las aves, según el fresco de Giotto di Bondone de la Basílica Papal de San Francisco, en Asís)

 (Io, Francesco, / sono diventato il giullare di Dio, / ma il mio remoto cavallo, / quello che mi è morto a lato, / l’ho sempre sognato: / era una bestia piena di paura, / era il mio corpo. / L’ho lasciato morire / all’angolo delle strade, / e solo allora ho sentito / l’ignobile puzzo dei miei vizi, / della mia violenza. / Sono diventato il vertice della carità / perché Dio un giorno / immeritatamente / si è chinato su di me / e mi ha baciato le mani.)

lunes, 6 de marzo de 2017

Lectura de poemas de Friedrich Hölderlin


En verdad, el mar quita y da memoria.
Y el amor también fija los ojos atentos aplicados.
Pero lo que permanece, lo fundan los poetas.

(Friedrich Hölderlin. Poemas. Traducción e introducción de José María Valverde. Barcelona, Icaria, 2014)

jueves, 2 de marzo de 2017

Un mundo raro by Chavela Vargas


Alguien sueña (Tres poemas de Francisco Ruiz Udiel)


ALGUIEN ME VE LLORAR EN UN SUEÑO

Mi soledad va hacia ninguna parte
manoseada por máscaras y gestos
mi soledad es mi madre impresa en un puñal
su cuerpo desnudo en un pasillo
la sien desbaratada de mi hermano
y el arma letal contra su locura mi amigo
lanzándose desde una torre
su cuerpo que pesa desplomado en la tierra
sus zapatos rotos por el viento
y escarbados de dolor.

Mi soledad es la espalda de mis amigos
cuando busqué partir hacia otra orilla
las jeringas en mis brazos sobre una helada camilla
los parches sobre mi pecho morado
mis ojos vacíos y perdidos en un taxi
a las cinco de la madrugada
la cerveza que dejó alguien a medio beber
y la mano enterrada en su blanco sepulcro
¿Te acordás Misael?
A mi soledad la perforan voces
y ruidos de huesos masticados por un niño
mi soledad es una lágrima cayendo al abismo
la cara de horror multiplicada por alguien
alguien que me ve llorar en un sueño.

ALGUIEN TEME DESPERTARTE

Temo despertarte
pues andás sonámbula en mis sueños
y hacerlo sería prolongar tus ojos,
tu imagen de sórdidos pies,
tus piernas abriéndose
como una libre avenida mojada.

Temo además que girés
el rostro de ángel inmortal para verte
frente a un espejo que duerme,
mas no temo mi oscuridad hurgada por tus manos,
tampoco que tus ojos queden blancos de amor,
ni que con uña enterradas sobre mi cabeza
me crucifique tu sexo.  

Temo despertarte,
pero más abrir los ojos
y ver cómo el sueño camina con sus manos
hacia adelante, hacia vos
hacia todas partes.

DEJA LA PUERTA ABIERTA

A Claribel Alegría, Su Majestad

Deja la puerta abierta.
Que tus palabras entren
como un arco tejido por cipreses,
un poco más livianos
que la ineludible vida.
Lejos está el puerto
donde los barcos de ébano
reposan con tristeza.
Poco me importa llegar a ellos,
pues largo es el abrazo con la noche
y corta la esperanza con la tierra.
Donde quiera que vaya
el mar me arroja a cualquier parte,
otro amanecer donde la imaginación
ya no puede convertir el lodo
en vasijas para almacenar recuerdos.
Me canso, de despertar,
la luz me hiere cuando ver no quiero.

El viaje a Ítaca nada me ofrece.

Si hubiera al menos un poco de vino
para embriagar los días que nos quedan
          embriagar los días que nos quedan
                                         que nos quedan.

(Francisco Ruiz Udiel. Poesía completa. Prólogo de Sergio Ramírez. Epílogo de Ulises Juárez Polanco. Granada, Valparaíso Ediciones, col. Poesía, 10, 2012)

En una ciudad en cuyo centro
carece de luz un faro,
a la poesía le corresponde imaginar el mar.