miércoles, 15 de agosto de 2018

Tres poemas de Carmen Conde


I

Entrega

Guardaré mi voz en un pozo de lumbre
y será crepúsculo toda la vida.

Ya girarán más leves los cuchillos
porque no encontrarán dónde herirme.
Erguida de rocíos negros,
para ti cantaré.

¡Que no me busquen los sin vista,
que no me llamen los ahogados,
que no me sientan los que huyo!

A mi soledad de reflejos,
amor,
sólo tú.

II

Ausencia del amante

He vuelto por el camino sin hierba.
Voy al río en busca de mi sombra.
Qué soledad sellada de luna fría.
Qué soledad de agua sin sirenas rojas.
Qué soledad de pinos ácidos errantes...
Voy a recoger mis ojos
abandonados en la orilla.

III

Hallazgo

Desnuda y adherida a tu desnudez.
Mis pechos como hielos recién cortados,
en el agua plana de tu pecho.
Mis hombros abiertos bajo tus hombros.
Y tú, flotante en mi desnudez.

Alzaré los brazos y sostendré tu aire.
Podrás desceñir mi sueño
porque el cielo descansará en mi frente.
Afluentes de tus ríos serán mis ríos.
Navegaremos juntos, tú serás mi vela,
y yo te llevaré por mares escondidos.

¡Qué suprema efusión de geografías!
Tus manos sobre mis manos.
Tus ojos, aves de mi árbol,
en la yerba de mi cabeza.

(Carmen Conde. Poesía completa
Madrid, Castalia Ediciones, 2007)

miércoles, 16 de mayo de 2018

Debías estar aquí junto a mis labios


Debías estar aquí junto a mis labios
para compartir contigo esta amargura
de mis días quebrados uno a uno.

En tu rostro vi la tierra limpia.
Tan sólo en tu rostro. En nadie más.

(Eugénio de Andrade: “Lamento de Luís de Camões na morte de António, seu escravo”, en Escrita da Terra. Homenagens e Outros Epitáfios. Pref. Paula Morão. Porto, Assírio & Alvim, col. Obras de Eugénio de Andrade, 8, 2014. Imagen: Underwater Girl de Jacob Sutton)

(Devias estar aqui rente aos meus lábios/ para dividir contigo esta amargura/ dos meus dias partidos um a um// --Eu vi a terra limpa no teu rosto,/ só no teu rosto e nunca em mais nenhum.) (Versión de FN)