miércoles, 7 de diciembre de 2011

Amar


Habría que optar entre dejar de sufrir o dejar de amar. Pues el amor, que al principio está formado de deseo, más tarde sólo se mantiene por la ansiedad dolorosa. El amor, tanto en la dolorosa ansiedad como en el gozoso deseo, es la exigencia de un todo. No nace ni subsiste como no haya una parte por conquistar. Sólo amamos aquello que no poseemos por completo.

(Marcel Proust. La prisionera (En busca del tiempo perdido).
Traducción de Consuelo Bergés. Madrid, Alianza Editorial, 2009).