martes, 25 de mayo de 2010

Mi nombre


Escucho que gritan a mis espaldas.

He salido por la puerta principal. Me dirijo a mi casa, avanzo por la calle tranquilamente, sin huir, sin volverme a mirar, como si nada de esto ocurriera --mientras ocurre--, y alcanzo el pomo de mi puerta, las manos no me tiemblan, los hombres me gritan que no entre, "Quieto", gritan, me rodean, presiento por un segundo que incluso me temen, y me temen ahora, justo cuando estoy más solo de lo que estoy, "Su nombre", gritan, "o lo acabamos", que se acabe, yo sólo quería, ¿qué quería?, encerrarme a dormir.

"Su nombre", repiten, ¿qué les voy a decir?, ¿mi nombre?, ¿otro nombre?, les diré que me llamo Jesucristo, les diré que me llamo Simón Bolívar, les diré que me llamo Nadie, les diré que no tengo nombre y reiré otra vez, creerán que me burlo y dispararán, así será.

(Evelio Rosero. Los ejércitos. Barcelona, Tusquets, 2007. Ilustración  --pésima copia-- de Kamil Vojnar. Photonica / Getty Images)