martes, 22 de diciembre de 2009

Quisiera


Se cumplen hoy veinte años de la muerte de Samuel Beckett. Recuerdo la grisácea sencillez de su lápida en el cementerio de Montparnasse donde está enterrado junto a Susannze, que murió unos meses antes (muy cerca está la tumba del pesado de Jean-Paul Sartre. Pobre Beckett, pobre Susannze). Incluyo, pues, cinco de sus poemas (obras como Molloy, Malone muere, El innombrable, Esperando a Godot, Los días felices, Fin de partida... tendría que transcribirlas enteras).

1) quisiera que mi amor muriese

y que lloviera sobre el cementerio
y las callejas por las que camino
llorando a aquella que creyó que amaba

2) música de la indiferencia
corazón tiempo aire fuego arena
del silencio desmoronamiento de amores
cubre sus voces y que
no me oiga ya
callarme


3) a través del estrecho tabique
ese día en que un hijo
pródigo a su manera
volvió con su familia
oigo la voz
conmovida comenta
la copa del mundo de fútbol


siempre demasiado joven


al mismo tiempo por la ventana abierta
por los aires a secas
sordamente
la marejada de los fieles


su sangre salpicó en abundancia
sobre las sábanas sobre los olorosos guisantes y sobre su amigo
con dedos asquerosos cerró él las pupilas
sobre sus grandes ojos verdes sorprendidos


ella gira ligera
sobre mi tumba de aire


4) bebe solo
come quema fornica revienta solo como antes
los ausentes ya muertos los presentes apestan
saca tus ojos vuélvelos sobre las cañas
discuten quizás ellos y los ays
no importa existe el viento
y el estado de vela

5) redime lo que reemplaza a los adioses
la sábana de agua que navega en tu mano
a quienes nada tienen ya para la tierra
y el espejo sin niebla encima de tus ojos.
(Samuel Beckett. Obra poética completa. Edición, traducción, estudio preliminar y notas de Jenaro Talens. Madrid, Hiperión, 2000)