miércoles, 25 de noviembre de 2009

Madres



¿Dónde está la fruta
para nosotros los débiles?
Caen las naranjas
siempre en otras manos
¿por nuestra culpa, madre,
todos esos gajos desprendidos?
Redobla la sangre
en los huertos de abajo
y hay cascadas amarillas
en los bosques de arriba¡
No hay culpa,
sólo hay herida!
Cristales antibalas los de nuestras gafas
¡guerras hay en todos nuestros ojos!
¡Porque no sabemos mirar,
porque no sabemos mirar
como miráis las madres!
¿Es la fiebre del egoísmo
lo que atenaza nuestros corazones?
¿Hay todavía en nosotros
una espiga de trigo?
¡Traen los cielos una hoz de tormenta
traen los ciervos la despedida¡
¡Fuertes son los que aman a los débiles!
¡Débiles somos los amados por los fuertes!
¡Y la única misión
es salvar a las madres!
(Pedro Casariego Cordoba. Para mi madre, 23 diciembre de 1992, poema escrito poco antes de su muerte voluntaria --en la estación de Aravaca, mordido por un tren hambriento-- e incluido en Poemas encadenados, 1977-1987 . Barcelona, Seix Barral, 2003)
(Día Internacional Contra la Violencia Machista)