miércoles, 6 de agosto de 2008

A mi manera

Amé tanto en la vida y voy a desaparecer. / Estúpido y joven vi las auras de las bellezas, / pude leer murmullos en el cielo / y viví un estado alterado de la conciencia. / Como el espíritu del mundo / viví suspenso en el rocío, en el aire, / en los rayos del sol y de la luna. / Viví la fantasía de lo que podía vivir / sustituyendo la realidad, / ligero y frívolo, con la profundidad de un charco / sobre el asfalto, / con un traje puesto, otro lavándose, y otro en el armario. / Con el corazón de un animal / y colores fuertes cubriendo mi cuerpo / gocé perlas y concubinas, / alimenté un temperamento para el amor / y fui prisionero de la morbosidad de la tristeza. / La mujer piensa que el hombre / nunca sabe nada del corazón / aunque lo vea arder en montañas de llamas / rojas y flameantes / y congelar su aliento con el sonido seco de la lagrima. / El mundo sobrenatural de la pasión / es más real y atemorizante: / burla a la muerte y vence a lo invencible. / El amor y la pasión van juntos: / la pasión destruye, y el amor / lo pone a uno en su lugar, sin resentimientos, / en el suplicio de la esperanza. / No sé si la guerra que viví / fue para aferrarme a lo que amé / o para destruirlo. / Pero la diversión de la vida / acaba gruñendo y gimiendo. / La naturaleza siempre dice la verdad: / al ser humano le gusta su propia basura / y ve lo negro de la noche / con el color de los ojos de la amante / Amé tanto en la vida y voy a desaparecer.
(Francisco de Asís Fernández. Orquídeas salvajes.
Madrid, Visor, 2008)