viernes, 11 de julio de 2008

Porque a pesar de la pérdida y las lágrimas abro los brazos y digo sí, estos versos de Jacques Ancet

Vuelvo a empezar y está tu rostro siempre / lo busco en medio de todos tus rostros / tienes tantos que a veces ya no sé / quién eres las tardes tienen colores / cambiantes tu cambias con ellos brillas / te apagas si estás en un claroscuro / de cristales o en el esplendor de / la luz no eres la misma sin embargo / te reconozco tras tus perfiles tus / fulgores y sombras algo se mueve / que llamo tú porque eres mi memoria / quizá y porque a lo lejos sin cesar / andas te veo llegar a la misma / estatua entre palomas de la misma / plaza sigues andando pero no / vienes de lo profundo del pasado / eres la venida que convierte mi / vida en alegre espera aunque el viento / de lo efímero sopla y su humeante / nieve oscura nos borra entonces ya / no tengo nombre y no soy sino polvo / de sílabas boca vacía que no / articula más que azar pero tú / eres el azar es bello es cálido / como tú y es nuestra historia sé que la / voz que habla ha de callar crujen vacilan / las palabras las atizo por ver / de nuevo el espacio su promesa / el blanco de los montes y el azul / un cielo con ramas y apenas esta / claridad aunque esté tan cerca dices / quizá es la primavera u otra cosa / quién sabe es algo como una inminencia / viene sin pausa sin venir está / pero no está es manantial de formas / de él brotan palabras que nada dicen / sólo un flujo de luz no saber qué / decir más decirlo del mismo modo / que a veces me acerco a ti y nuestros ojos / están gastados por los días tomo / tus manos frías las soplo me quemas / siempre es como la última vez / te abrazo quiero ser el mismo instante / cierro los ojos y todo es presente / el mundo es un solo resplandor arde / él también habría que conservar / siempre este ardor consumirse en él luego / renacer como el fénix alumbrados / por el fuego pero aún me pregunto / qué es el amor la locura de hacer / rodar el mundo en torno a un centro rosa / y mortal sé que no hay respuesta sé / que es rendirse a la pérdida y las lágrimas / pero abro los brazos y digo sí.
(Jacques Ancet. La quemadura.
Traducción de Amelia Gamoneda.
Ediciones Cálamo, Palencia, 2008).