martes, 6 de mayo de 2008

Cabeza final


Todas las ideologías le dieron de palos. / No conoció la alegría de los posible. / Le humillaron la historia del mundo / y la vergüenza de su país, / la calvicie, los dientes perdidos, / una oscuridad excavada bajo los ojos, / el fracaso personal de su lenguaje. / El obrero que respiró en su interior / ávido de oxígeno y universo continuo / dejó caer el martillo. Fue la razón / quien cegó sus propias ventanas. Pero tampoco / encontró en el delirio conclusión alguna. / Por eso, quizás no fue tan descortés / esa manera de negar el mundo al despedirse. / Sucedió así: vomitada / la náusea de la época / y reposando sobre la última almohada / volvió hacia la pared / lo poco que quedaba de su rostro.

(Joaquín O. Giannuzzi. Cabeza final,
libro de 1991 incluido en Obras completas.
Buenos Aires, Emecé, 2000)