viernes, 30 de noviembre de 2007

Tres poemas de Juan Gelmán


Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío, / como un amo implacable / me obliga a trabajar de día, de noche, / con dolor, con amor, / bajo la lluvia, en la catástrofe, / cuando se abren los brazos de la ternura o del alma, / cuando la enfermedad hunde sus manos. // A este oficio me obligan los dolores ajenos, / las lágrimas, los pañuelos saludadores, / las promesas en medio del otoño o del fuego, / los besos del encuentro, los besos del adiós, / todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre. // Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos, / rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.
("Arte poética", en Velorio del solo.

Buenos Aires, 1961).
Cohabito con un oscuro animal. / Lo que hago de día, de noche me lo come. / Lo que hago de noche, de día me lo come. / Lo único que no me come es la memoria. Se encarniza en / palpar hasta el más chico de mis errores y mis miedos. / No lo dejo dormir. / Soy su oscuro animal.
("El animal", en Los salarios del impio
y otros poemas. Madrid, Visor, 1998).
me echaron de palacio/ no me importó/ me desterraron de mi tierra/ caminé por la tierra/ me deportaron de mi lengua/ ella me acompañó / me apartaste de vos/y se me apagan los huesos/ me abrazan llamas vivas/ estoy expulsado de mí

yehuda al-harizi
(1170-1237/ toledo-provenza-palestina)

("El expulsado", en Dibaxu.

Barcelona, Seix Barral, 1994)