jueves, 15 de noviembre de 2007

Un gallo, poema de José Luis Sierra Salcedo

Despertamos
a primera hora
brazo a brazo
con los demás gallos
y cantamos
nuestra propia voz
- casi idéntica a la que olvidamos
en el sueño-;
sintiéndonos tan vivos
para recorrer
estas nuevas horas.

Es un avanzar
este descanso.

El ojo se obtura
- la cortina en un breve zumbido
recupera las imágenes -:
desperezarse
ante sí
salir para una nueva
recuperación
la única
la primera
la otra vez
este siempre / bienestar.
Sereno
entretanto
levantas la cortina del día

oyes repiquetear
allá afuera
el clamor...
y no sabes por dónde
por qué rumbo
desaparece.
(Ritual monográfico.
Gob. de Querétaro,
México, 1993).