Está mi ala pronta al
salto
volviera yo gustoso atrás
si también yo quedo
tiempo vivo
mi suerte fuera poca
ya.
Gerhard Scholem, Saludo del Angelus
Hay
un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. Representa un ángel que parece a
punto de alejarse de algo a lo que mira atónito. Tiene los ojos desorbitados,
la boca abierta y las alas extendidas. El Ángel de la Historia debe de ser
parecido. Ha vuelto su rostro hacia el pasado. Donde ante nosotros aparece una cadena de acaecimientos él ve una única
catástrofe que acumula sin cesar ruinas y más ruinas y se las vuelca a los
pies. Querría demorarse, despertar a los muertos y componer el destrozo. Pero
del Paraíso sopla un vendaval que se le ha enredado en las alas y es tan fuerte
que el Ángel no puede ya cerrarlas. El vendaval le empuja imparable hacia el
futuro al que él vuelve la espalda, mientras el cúmulo de ruinas ante él crece
hacia el cielo. Ese vendaval es lo
que nosotros llamamos progreso.
(Walter Benjamin, en Reyes Mate. Medianoche en la historia. Comentarios a las tesis de Walter Benjamin
“Sobre el concepto de historia”. Madrid, Trotta, 2006)
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