lunes, 16 de febrero de 2026

No quiero

No quiero saber nada de ti.

No quiero saber cómo eres.

No quiero saber tu edad

ni el color de tu pelo

ni ese tic únicamente tuyo

que seguramente tienes.

No quiero saber nada de ti.

No quiero saber cómo eres,

no quiero saber de tus ojos

ni del tamaño de tu sonrisa

ni de cómo me mirarías

si algún día pudieras verme.

No quiero saber nada de ti.

No quiero saber cómo eres,

no quiero saber la cara que pones

cuando te enfadas,

ni tu cara desenfadada,

ni la manera en que caminas;

no quiero que me veas llorar ni reír.

No quiero saber nada de ti.

No quiero saber cómo eres,

no quiero saber dónde vives

ni quiero vivir en tus sueños,

no quiero saber si eres feliz.

No quiero saber nada de ti.

No quiero saber cómo eres,

no quiero saber cómo duermes

ni cuál es tu lado de la cama

ni si te gusta que te abracen

cuando las noches te hieren,

cuando la noche se tambalea.

No quiero saber nada de ti.

No quiero saber cómo eres,

ni cuáles son tus platos favoritos

ni tus recuerdos de infancia,

ni la primera vez que te enamoraste.

(Sí quiero que sepas que cocino muy bien).

No quiero saber nada de ti.

No quiero saber cómo eres,

no quiero saber en qué piensas,

no quiero saber cómo te sientes,

no quiero saber otra cosa.

No quiero saber cómo eres.

No quiero saber nada de ti.

(FN)

domingo, 15 de febrero de 2026

Casida de la mano imposible


Yo no quiero más que una mano,

una mano herida, si es posible.

Yo no quiero más que una mano,

aunque pase mil noches sin lecho.

 

Sería un pálido lirio de cal,

sería una paloma amarrada a mi corazón,

sería el guardián que en la noche de mi tránsito

prohibiera en absoluto la entrada a la luna.

 

Yo no quiero más que esa mano

para los diarios aceites y la sábana blanca de mi agonía.

Yo no quiero más que esa mano

para tener un ala de mi muerte.

 

Lo demás todo pasa.

Rubor sin nombre ya, astro perpetuo.

Lo demás es lo otro; viento triste,

mientras las hojas huyen en bandadas.

(Federico García Lorca. “Diván del Tamarit, [Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, Sonetos”]. Edición, introducción y notas de Mario Hernández, Alianza Editorial, 1989)

Killing My Borrowed Time by Geese