jueves, 10 de septiembre de 2026

Cuando se ha perdido todo

Durante kilómetros caminábamos a trompicones, resbalando en el hielo y sosteniéndonos continuamente el uno al otro, sin decir palabra alguna, pero mi compañero y yo sabíamos que ambos pensábamos en nuestras mujeres. De vez en cuando levantaba la vista al cielo, y contemplaba el diluirse de las estrellas al tiempo que el primer albor rosáceo de la mañana se dejaba ver tras una oscura franja de nubes. Pero mi mente se aferraba a la imagen de mi esposa, imaginándola con una asombrosa precisión. Me respondía, me sonreía y me miraba con su mirada cálida y franca. Real o irreal, su mirada hacía más que el sol del amanecer. En ese estado de embriaguez nostálgica se cruzó por mi mente un pensamiento que me petrificó, pues por primera vez comprendí la sólida verdad dispersa en las canciones de tantos poetas o proclamada en la brillante sabiduría de los pensadores y de los filósofos: el amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre. Entonces percibí en toda su hondura el significado del mayor secreto que la poesía, el pensamiento y las creencias humanas intentan comunicarnos: la salvación del hombre sólo es posible en el amor y a través del amor.

(Viktor Frankl. El hombre en busca de sentido. Traducción de Christine Kopplhuber y Gabriel Insausti Herrero. Edición y prólogo de José Benigno Freire. Barcelona, Herder, 2004)

sábado, 22 de agosto de 2026

Idilio by Willie Colon

Que a besos yo te levante al rayar el día

y que el idilio perdure siempre al llegar la noche.

Y cuando venga la aurora llena de goce

se fundan en una sola tu alma y la mía.

lunes, 17 de agosto de 2026

He vivido

He vivido los blancos de la vida,

sus equivocaciones, sus olvidos, su

torpeza incesante y recuerdo su

misterio brutal, y el tentáculo

suyo acariciarme el vientre y las nalgas y los pies

frenéticos de huida.

He vivido su tentación, y he vivido el pecado

del que nadie cabe nunca nos absuelva.

(Leopoldo María Panero. 

Last river together. 

Madrid, Ayuso, 1980)

jueves, 13 de agosto de 2026

La visión de Teoclímeno

“¡Ah míseros! ¿Qué mal es ése que padecéis? Noche obscura os envuelve la cabeza, y el rostro, y abajo las rodillas; crecen los gemidos; báñanse en lágrimas las mejillas; y así los muros como los hermosos intercolumnios aparecen rociados de sangre. Llenan el vestíbulo y el patio las sombras de los que descienden al tenebroso Érebo; el sol desapareció del cielo y una horrible obscuridad se extiende por doquier.”

En tales términos les habló; y todos rieron dulcemente. Entonces Eurímaco, hijo de Pólibo, comenzó a decirles:

“Está loco ese huésped venido de país extraño. Ea, jóvenes, llevadle ahora mismo a la puerta y váyase al ágora, ya que aquí le parece que es de noche.”

Contestóle Teoclímeno, semejante a un dios: «¡Eurímaco! No pido que me acompañen. Tengo ojos, orejas y pies, y en mi pecho la razón que está sin menoscabo: con su auxilio me iré afuera, porque comprendo que viene sobre vosotros la desgracia, de la cual no podréis huir ni libraros ninguno de los pretendientes que en el palacio del divinal Ulises insultáis a los hombres, maquinando inicuas acciones.”

(Homero, Odisea, XX, 351-375. Versión directa y literal del griego de Luis Segalá y Estalella. Barcelona, Montaner y Simón Editores, 1910. Imagen: Plaza de España de Torrijos, Toledo; 12 de agosto y 2026)

sábado, 25 de julio de 2026

Cielo de ceniza

El cielo, ceniciento, encenizado.

Mi boca se llena de pavesas.

Y este olor a papeles chamuscados.

Se está muriendo mi infancia.

Tan sólo dame la mano.