Si no veo el arcoíris que se dibuja entre tus pechos los
días de sol y lluvia y besos sólo me quedas tú
Si no encuentro cicatrices en tu cuerpo que me aseguren que
vives y que has vivido sólo me quedas tú
Si no cojo tus manos y las pongo sobre mi rostro y mi cabeza
para librarme de la tristeza sólo me quedas tú
Si no coges mis manos y las pones sobre tu rostro y tu
cabeza para librarte de la tristeza sólo me quedas tú
Si no lamo tus dedos después de que hayas comprobado el
nivel y la temperatura de tus aguas –esa delicadeza vale más que todas las
dimensiones del universo- sólo me quedas tú
Si no emerjo de las profundidades de la noche amarrado a tu
cintura de nadadora olímpica sólo me quedas tú
Si no me practicas el boca a boca al menos dos veces por
semana y en fiestas de guardar sólo me quedas tú
Si no me abrazas mientras cocino absorto y de pronto la
cuchara salta por los aires salpicando los azulejos blancos que tanto me cuesta
limpiar sólo me quedas tú
Si no te abrazo mientras lees un libro o atiendes a tus
pensamientos y te haces la sorprendida y te mueres de risa porque siempre me
ves venir sólo me quedas tú
Si no ardo ni levito ni me muero de ternura y gratitud cada
vez que te miro a los ojos sólo me quedas tú
Si no estoy en tus manos ni en tu corazón ni en tu
pensamiento ni en tu respiración sólo me quedas tú
Si no me das la mano mientras el mundo se desmorona
Sólo me quedas tú
(FN)
(Fotografía de Andrea Passon)







