lunes, 16 de enero de 2017

Escribir (XVI)


Hay que escribir para los desdichados. Quienes poseen las riquezas de este mundo sólo se instruyen por su propia experiencia, las ideas abstractas, en cualquier asunto, les parecen tiempo perdido. No es así para los que sufren: la reflexión es su refugio más seguro y, aportadas por el infortunio de las distracciones de la sociedad, se examinan a sí mismos.

(Madame de Staël. Reflexiones sobre el suicidio (junto con De la influencia de las pasiones). Traducción de David Martín Hernández. Córdoba, Berenice, 2007)