martes, 13 de diciembre de 2016

Surcos


Durante mucho tiempo pensé que había heredado el oficio de mis padres, por la lentitud de los surcos labrados alineados sobre la página, con grandes esfuerzos del brazo, del puño, de la bóveda de la espalda y del tiempo empezado antes del alba: como escritor, yo vivía como el arcaico campesino del boustrophedón, vieja palabra que significaba que los bueyes que tiran del arado se vuelven al cabo del surco para emprenderla con el que sigue, en línea paralela, pero en sentido inverso.

(Michel Serres. Variaciones sobre el cuerpo. Traducción de Víctor Goldstein. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2011)