sábado, 25 de junio de 2016

El infierno tan temido


(Hoy hace cincuenta y nueve años, cinco meses y dos semanas –nunca lo olvidaré-- que se publicó en la revista Ficción de Buenos Aires el cuento El infierno tan temido de Juan Carlos Onetti. A partir de ese relato –unas pocas cuartillas-- se podrían reconstruir la Biografía del Hombre o la Historia Universal de la Infamia)

Afuera la noche estaba pesada y las ventanas abiertas de la ciudad mezclaban al misterio lechoso del cielo los misterios de las vidas de los hombres, sus afanes y sus costumbres. Volteado en su cama Risso creyó que empezaba a comprender, que como una enfermedad, como un bienestar, la comprensión ocurría en él, liberada de la voluntad y de la inteligencia. Sucedía, simplemente, desde el contacto de los pies con los zapatos hasta las lágrimas que le llegaban a las mejillas y al cuello. La comprensión sucedía en él, y él no estaba interesado en saber qué era lo que comprendía, mientras recordaba o estaba viendo su llanto y su quietud, la alargada pasividad del cuerpo en la cama, la comba de las nubes en la ventana, escenas antiguas y futuras. Veía la muerte y la amistad con la muerte, el ensoberbecido desprecio por las reglas que todos los hombres habían consentido acatar, el auténtico asombro de la libertad. Hizo pedazos la fotografía sobre el pecho, sin apartar los ojos del blancor de la ventana, lento y diestro, temeroso de hacer ruido o interrumpir. Sintió después el movimiento de un aire nuevo, acaso respirado en la niñez, que iba llenando la habitación y se extendía con pereza inexperta por las calles y los desprevenidos edificios, para esperarlo y darle protección mañana y en los días siguientes.”

(Juan Carlos Onetti. “El infierno tan temido” (1957), en El infierno tan temido y otros cuentos. Montevideo, Asir, 1962. Se lee también en las Obras completas III. Cuentos, artículos y miscelánea. Edición de Hortensia Campanella. Barcelona, Galaxia Gutenberg/ Círculo de Lectores, 2009)