domingo, 16 de noviembre de 2014

Los trabajos y los días (tres poemas de Paco Moral)


Di que es verdad que vale un mundo amado
y un cuerpo roto en un vivir sincero.
(Carlos Bousoño)

I

Aquel niño perdido ya no existe.
Es hoy sólo un recuerdo de lo que era,
una imagen feliz que no se reconoce
cuando se mira en ti como en un espejo
y se busca en las fotos
y olvida su memoria.

Aquel niño remoto
se ha perdido en mil lunas y en mil cuerpos
hasta encontrar las alas
de un ángel de los días.

II

Y esos días vendrán…
Los cielos luminosos anunciarán mañanas
que habrán de repetirse tras cada noche nuestra
y al sueño de los párpados
le darán sucesión nuestros amaneceres,
un abrazo desnudo bajo sábanas suaves.

Esos días vendrán…
Me lo canta mi piel cuando te pienso.
Mis manos me los pregonan cuando en la mesa parto
el pan que te esperaba como a la lluvia el trigo,
las grietas de mis labios de llamarte en la noche
me lo va repitiendo: Llegarán esos días,
han de llegar. Lo espero.

III

Voy a dejarme ir,
ni siquiera es tristeza lo que me invade, sólo
un dulce irme muriendo
sin prisas, lento, turbio…

no sé si durará un día o treinta años,
pero empiezo a morirme y no me desagrada
la sensación extraña de no ser, de caerme
a un vacío infinito del que aún no sé nada.

Este breve rocío que amenaza mis ojos
dura sólo un segundo… Y pudiera, otro día,
convertirse en un río.
Y entonces seré polvo
y tú serás mañana.

(Paco Moral. Frutas y banderas. 
Madrid, Vitrubio, 2013)

Bastaría una caricia
y el sol que anuncia abril tendría sentido.
(Paco Moral)