miércoles, 9 de julio de 2014

Ellas (tres poemas de Laura Giordani)


I

Las tres tías nuncamadas, desfloradas sólo por la muerte, nuncabiertas como esas nueces ensimismadas que se pudrían con la lluvia, tres tigresas tristes con su plato vacío en medio del trigal, imposibles de deletrear por Eros como un trabalenguas.

De su carne achicharrada florecen cada tardecita, salen de la lujuria de estar inmóviles, se sacuden el polvo –talco de otro mundo— y lo reparten por sus axilas huecas, sus ingles indecisas todavía entre la ceniza y el polen.

Del brazo vienen sus tres sombras agigantadas por la tarde,

[como la niebla aprietan fila, sellan el círculo-no-se-
pasa de su soltería con su paso tan hielamundos,
tan espantanovios, 
entran sin ver el cartel Se vende, riegan los helechos convalecientes desde que nadie corre el toldo a la siesta, mis octogenarias siempreniñas resucitan como las damas de noche del fondo del patio: abren bien las sienes para que siga entrando a la casa el aire fresco de septiembre.

II

Rastrear lo que resistió a la crecida, su podredumbre (o que gracias al barro no pereció). Con esa materia sobreviviente fabricar una figura que se nos parezca, como quien desteje un abrigo viejo y teje otro con su lana, eso que ellas hacían sin descanso para que lo que nos rodeaba no se desvaneciera del todo.

Sus agujas siguen hilvanando algo entre el olvido y nuestros huesos.

Ellas, guardianas de esas habitaciones a las que los hombres no entran, abrigando a los recién nacidos y a los recién muertos antes de que se enfríen del todo; ellas, resucitando helechos después de la helada.

III

Empujar la puerta de esa habitación que los hombres clausuraron y ver a mamá cambiando los pañales a la abuela, siguiendo el hilo de su conversación extraviada, la viejita le llama mamá y algo parecido a la infancia vuelve a poseerle las mejillas. Anda perdida, canta canciones de otro tiempo: “vaga sola en el suelo pampeano, una loca de lánguida faz”.

Aferrarse a esa sustancia invisible que viaja entre sus manos, a eso indestructible que enhebra sus cuerpos.
(Laura Giordani. Antes de desaparecer.
Madrid, Tigres de Papel, 2014)