viernes, 14 de septiembre de 2012

Anarquía y democracia


No es la anarquía el mal principal que amenaza a la era democrática, sino más bien el menor de ella. La igualdad suscita, en efecto, dos tendencias; una impulsa directamente a los hombres a la independencia y puede llevarles a la anarquía, y otra les conduce por un camino más largo y más oculto pero más seguro a servidumbre. Los pueblos perciben fácilmente la primera y se resisten, pero se dejan arrastrar por la otra sin darse cuenta.
Por lo que a mí respecta, lejos de reprochar a la igualdad la rebeldía que inspira, la alabo principalmente por ella. La admiro porque deposita en el fondo del espíritu y del corazón del hombre esa noción oscura y esa tendencia instintiva a la independencia política, y prepara así el remedio al mal que ella misma origina.
(Alexis de Tocqueville. La democracia en América. (volumen I, 1835 – volumen II, 1840). Traducción de Dolores Sánchez de Aleu. Madrid, Alianza Editorial, 1980. Vol. II, pág. 244)