martes, 31 de julio de 2012

Para qué la poesía


Para vivir para sanar quien abre los cuentos troquelados se salpica de nieve o los labios de la durmiente con un beso para vivir para morir el caramelo escondido en tu bolso o una mágica esfera del fondo surge ya de tu bolso y terrible que al buscarte susurraran que un lobo y el miedo y un lobo te llevaba en la boca pero estás al regresar a casa y el molino y el río y las estrellas las cenizas del ángel son del papel de plata que envuelve al chocolate pero estás al volver a casa

para qué la poesía

bajo la acacia la noche de verano el diminuto hombre sin cuerpo que trae luz con su escala de luz en la esquina del cielo por qué el reino de pronto para qué envuelvo en ojos amarillos como hujas que el viento para casi vivir ocultarte lagartijas golondrinas caídas ciegas del nido rota la seda en su metamorfosis como un sueño y ya es thule de niebla espadas que espejean crepúsculos pulidas armaduras que reflejan auroras boreales mirar oír leer magia para vivir tu blanquísimo mechón de reina de las hadas

para qué

los mares si no está en la otra orilla esperando un abrazo no pero en la noche escalas este cordón umbilical que une al astronauta con el ángel qué soledad qué idioma entre nosotros cómo se muestra la ternura a esa edad la vergüenza la timidez el ansia de contarlo y nadie estaba ahí la brisa o tardes con su agonía oculta entre las dunas mi desconcierto mi indefensión el abandono quién se abre con sus manos igual que una granada y dentro la belleza no es muerte quién me busca no llama quién me encuentra no llama perdido perdido perdido y tú estabas ahí

para qué

luego las invasiones sus relámpagos medievales qué equilibrio en la duda cuánta urgencia de trapecio sin red en el eclipse enciendo mi luciérnaga las voces familiares los silencios el miedo es un pasillo un pestillo una puerta que da a los dos cumpleaños después las invasiones las pecas en la espalda el juego contra la gravedad malabarista el aire tan oscuro tan lejos ahora tan oscuro tan lejos llámame y era tu voz tu voz tú me llamabas

la poesía

cierro los ojos desaparece el alud la rueda persiguiéndonos no hay día que no estés veo las glicinas lloviéndote sonríes contra el desorden la turbación si espero al fondo del laberinto si luces abisales mejor entonces divertirnos el piano es un frac sus teclas van de esmoquin fuera de los relojes las agujas cojean por la casa subidas en sus zancos el sortilegio el conjuro se deshacen cierra los ojos ciérralos girasoles motas de oro moviéndose flotando nadie entrará si no lo has invitado a tu sueño duerme nadie nadie yo velo

para qué

una línea quebrada parte zig-zag el corazón como en dibujos animados y duele iglús con restos de metáforas canciones más tristes serpentinas tan tristes escaleras mecánicas funcionando sin nadie cintas infinitas de aeropuertos vacíos no era la soledad ni la maleta la camisa mejor recién planchada no era el frasco de colonia de pueblo ni la cáscara de avellana esperándote vértigo nadie al regreso del vértigo y duele como un padrastro desprendido en la carne yo no sé dónde viven los amigos no dejé en el camino guijarros migas de pan a palomas enfermas regresa te imagino tan lejos duele regresa sí regresa he puesto el agua para el té regresa

para qué

desaparece con restos de tu piel el líquido espiral por el lavabo como gira ausencia el derviche o rota el tiempo contra sí en remolino vivirse desvivir revivir inmóvil danza en compañía el molinete de papel que te sopla y sean tus vueltas recordarme vivir desvivir revivirse equinoccio hojarasca abrigo malvasía el fuego en la cocina el arco iris para saltar a la comba el perro que espera una caricia los leopardos que parecen otoños las teclas de la máquina de escribir me desgastan las yemas vivir desvivir revivirse recuerda la mercromina roja en la rodilla ahora que es verdad nuestra sangre

para qué la poesía

hay una flor llamada nomeolvides no la has visto la sueñas como la azul del ladrón de bagdad hay una flor llamada nomeolvides para qué la poesía la soledad tu soplo de galaxias y caricia o la mística cuántica para la duda esa teoría de la turbulencia para la ingratitud el viejo galgo abandonado en la autopista conciencia enamorada el soplo del azar para el deshabitado la rebelión después de auschwitz como un devorador un ornitorrinco para la pureza impureza la alegría del muchacho repartiendo su nube para la despedida los ojos que se van en tu pañuelo para el asombro descubres que eres dos para la amistad el mago que aparece un puente de la nada para la resistencia la línea maginot de un primer verso para el desamparo la u imantada del abrazo el mantel extendido el quinqué en la ventana para la herida el insomnio del ruiseñor clonado la esperanza memoria enamorada para el poeta asesinado que dice los que no tienen nada y hasta la tranquilidad de la nada se les niega nomeolvides memoria enamorada para la orfandad para la entrega para la buena nueva la burbuja del líquido amniótico o medusa luminiscente para el desamor el sobre sin la carta para la ternura la letra de la carta para la injusticia la huelga de millones de mariposas para solidaridad la belleza conciencia enamorada después de nagasaki basta que te roce la yema de un dedo para que aprendas a sollozar nomeolvides memoria enamorada el espejo invisible para la verdad los plurales para el vacío las leyes del adiós utopía memoria enamorada y para la armonía pasión para la pasión armonía y para qué el amor para el amor la metáfora igual que el mapamundi que cambia sus fronteras y de repente nomeolvides

no me olvides poema último amor para sanar para vivir

(Juan Cobos Wilkins. Para qué la poesía.
XVI Premio de Poesía Ciudad de Torrevieja.
Barcelona, Plaza & Janés, 2012.
El poeta en la imagen).

VIVIR,
ESO INVISIBLE QUE LES SUCEDE A OTROS