sábado, 18 de junio de 2011

Querer

(Doña María Moliner)

Querer, verbo eminentemente castellano que sólo existe en lengua española, con un origen y periplo muy peculiares, puesto que, lingüística e históricamente, lo más razonable hubiera sido el triunfo, hegemonía y solitaria permanencia del verbo “amar” (del latín AMARE), como así sucedió con otras lenguas románicas, pienso en la italiana, atendiendo a su etimología es tal vez el vocablo que mejor refiere un determinado sentimiento que todos conocemos o hemos conocido. Del latín QUAERERE, que entre los latinos comprendía las acepciones “pedir”, “adquirir” y “cuestionar”, sus significados primeros eran y son sin embargo “buscar” y “desear”. Buscar, desear. He aquí dos verbos o acciones que definen y describen bella y justamente la naturaleza del amor. O de un cierto amor, tal vez el único, o el más sublime. (Yo) Te quiero. Yo te deseo. Yo te busco.

(NOTA 1: Salvo los muy cursis, o los personajes de las telenovelas o “culebrones”, creaciones de muy dudoso gusto que amenizan y amenazan nuestra salud mental y nuestras tardes de tedio o de vacaciones de verano en crisis, quiero decir en casa, o aquellos que han sido abducidos por tantas teleseries y comedias románticas norteamericanas dobladas atendiendo a guiones no siempre de feliz traducción, en España no se oye ni nadie en su sano juicio dice “Te amo” o “Te amaré siempre”, no sin una pizca de guasa o ironía, sí ciertamente como licencia poética, caprichos líricos o cancioneriles alejados del habla cotidiana.

NOTA 2 o pequeña maldad: para la misma realidad y en idénticos contextos o parecidas situaciones, en lugar de “querer”, en catalán hacen uso del término “estimar”, esto es, “apreciar”, “valorar”. “T´ estimo”, es decir, a ver cuánto vales, cuánto tienes, cuánto cuestas… Sin comentarios.

NOTA 3: pido mis más sinceras disculpas por la NOTA 2 y por parte de la NOTA 1).