lunes, 11 de abril de 2011

Los límites del lenguaje de Uljana Wolf


Los límites de mi lenguaje
son los límites de mi mundo.
(Ludwig Wittgenstein. Tractatus
Logico-Philosophicus, 5.6).

el corrimiento de la boca

hacia las cuatro de la mañana
contemplo
el corrimiento de la boca

se cierra la casa
tras el último
bostezante golpe de viento
delgados labios como párpados

por contra abre su garganta
el cielo: un azul celeste
cerca del paladar
sobre oscuros y tensos
arcos de lengua de los bosques

desde la boca húmeda
se origina la lluvia un largo
constante aliento: como sobre
los cilios del durmiente
hablando para sí

sala de recuperación

I

ah si sólo en recuperación quedara
puesta al gotero en sueños ida bajo blancas

sábanas junto a otros que tampoco se encontraran
unas cuantas ovejas cerca del sopor aún cerca de

dios y del consuelo ahí grandes bestias hermanas
pastoras nuestras inclinándose a nosotros aterciopeladas –

se nos presentaría mutuamente el cifrado del ser
humano: dime de uno a diez en una escala

¿cómo de grande es tu dolor? – y si no hubiera límite
alguno ante la vista que nos alumbrara

fuera de las profundidades al sonarnos los mocos del salir
de la anestesia – quedaríamos bien cerca de este

yo que apenas se distingue de otras ovejas
ufanas por la sala de recuperación

II

ah si nunca en recuperación quedara
sorda encallada y fluctuante en blanca

barca junto a otras barcas amarradas –
que el puerto último es el húmedo

canal del sueño con hermanas negras que
igual a un tribunal penal se alzan en la orilla y te

amenazan con sus dedos-jeringa: gotero
demonio mi amor puede oírme usted

y no nada puedes oír sólo esta calma
en la esclusa de aguas limpiadoras sanitarias

que al gotear por el tubito te alimentan –
como bajo tu cama el mar que con acelerados

golpes te vuelve al sueño de estrella y mordaza
lejanas a la sala de recuperación.

motas de polvo

queríamos hablar sobre pequeñas bestias, ponernos de rodillas por las pequeñas bestias, aquellas de polvo y estrías, en ranuras y zaguanes, aquellas que tienen frío en las pieles canosas, nuestras bestias de nada. queríamos también muy cerca en tu lengua y en mi susurrar, dime amor, has mamado hoy ya. no, no queríamos atemorizar a nuestras bestias, pequeñas como manchas, son el manchar, no tienen rabos peludos ni orejas largas de conejo, o rabos largos y orejas de ratón, no queríamos fumar poco, toser poco, ser poco o esto o lo otro. ayer estaba solitario el rincón del cuarto en su chirriante abandono. hoy es una guardería, hoy las hordas tiernas son un puerto, queríamos ser silenciosos, escuchar de rodillas: nuestras pequeñas bestias, cómo ellas intercambian sus lanudos nombres gris perla.

(Uljana Wolf. Fronteras del lenguaje. Antología (2005 - 2011).
Selección, traducción, prólogo y notas de Vladimir García Morales.
Córdoba, La Bella Varsovia / Cosmopoética, 2011).