martes, 16 de noviembre de 2010

Lamium


Así se vive cuando tienes un corazón helado.
Como yo: entre sombras, arrastrándose sobre la roca fría,
bajo las copas inmensas de los arces.

El sol apenas me alcanza.
A veces, al comenzar la primavera, lo veo elevarse a lo lejos.
Luego crecen las hojas sobre él, hasta cubrirlo todo.
Siento su brillo entre las hojas, vacilante,
como quien golpea un vaso con una cuchara de metal.

No todos necesitan de la luz en igual medida.
Algunos creamos nuestra propia luz: una hoja plateada
como un sendero que nadie puede recorrer, un lago de plata
poco profundo bajo la oscuridad de los arces.

Pero esto ya lo sabes. Tú y aquellos que piensan
que viven por la verdad, y en consecuencia,
aman todo lo que es frío.

(Louise Glück. Iris salvaje.
Traducción de Eduardo Chirinos.
Valencia, Pre-Textos, 2006)