jueves, 21 de enero de 2010

Bajo la lluvia equivocada

no es caída.
Aunque sea tiempo de caída
y todo caiga a nuestro alrededor.

No es sangre seca
aunque en los dedos quede
polvo rojo.

No te lo creas.
Es fruto y bendición de otoño
y dentro se sostiene. Es primavera,
dentro.

Tenemos todo el cuerpo por delante
y cuatro manos para abrirnos paso.
*
te espero
donde siempre
cuando nunca
*
la maldición de predecirte
y acertar
con el daño
en mi cuerpo.
*
y fue cuando pusiste
definitivamente
mi mano en tu silencio
Pero no me asusté.
Y arañé.
Y hallé tacto.
Te vas.
Ahora que estoy
con los dedos en flor.
*
me equivoqué a tus pies.
Pensé que eran raíces
lo que siempre fue sombra.
(Vanesa Pérez Sauquillo. Bajo la lluvia equivocada. Madrid, Hiperión, 2006)