miércoles, 25 de febrero de 2009

Cuento para niños



Érase una vez un pobre niño que no tenía padre ni madre. Todos se le habían muerto y echó a andar y lloraba día y noche. Y como no había nadie más en el mundo quiso ir al cielo, y la luna le miraba cariñosa, y cuando por fin llegó a la luna, era un trozo de madera podrida, y entonces se fue al sol, y cuando llegó al sol, era un girasol marchito, y cuando llegó a las estrellas eran pequeños mosquitos dorados que estaban prendidos con alfileres como el alcaudón los prende del endrino, y cuando quiso volver a la tierra, la tierra era una bacina volcada, y se sentó allí y se puso a llorar y todavía está sentado allí completamente solo.
(Georg Büchner. Woyzeck.
Trad. de José Luís Cerezo.
Madrid, Cátedra, 1999)