jueves, 20 de noviembre de 2008

El infinito


Siempre caro me fue este yermo cerro
y este seto, que priva a la mirada
de tanto espacio del último horizonte.
Mas, sentado y contemplando, interminables
espacios más allá de aquéllos, y sobrehumanos
silencios, y una quietud hondísima
en mi mente imagino. Tanta, que casi
el corazón se estremece. Y como oigo
el viento susurrar en la espesura,
voy comparando ese infinito silencio
con esta voz. Y me acuerdo de lo eterno,
y de las estaciones muertas, y de la presente
y viva, y de su música. Así que, entre esta
inmensidad, mi pensamiento anego,
y naufragar me es dulce en este mar.
(Giacomo Leopardi. Cantos. Pensamientos . Traducción de Antonio Colinas. Barcelona, Círculo de Lectores/ Galaxia Gutenberg, 2006. Caspar David Friedrich. Caminante ante un mar de niebla, 1818)