jueves, 26 de junio de 2008

Visita




La heroína era tan dulce como hacer el amor
decía ella en otro tiempo.


Los médicos dicen que no ha ido a peor,
día va día viene, y que nos lo tomemos con calma.
Pero hace ya un mes que no ha vuelto a despertar,
desde la última operación.


Sin embargo seguimos visitándola todos los días


Al entrar, el enfermo de la cama de enfrente lloraba,
no ha venido nadie a visitarme, le decía a la enfermera.


Hace ya un mes que no oímos la voz de mi hermana.
No veo como antes toda la vida por delante,
nos decía,
no quiero promesas, no quiero disculpas,
tan sólo un gesto de amor.


Ahora sólo le hablamos mi madre y yo.
Mi hermano, antes, no decía gran cosa;
ahora ni siquiera aparece.
Mi padre se queda en la puerta, callado.


No duermo por las noches, nos decía nuestra hermana,
tengo miedo a dormirme, miedo a las pesadillas.
Las agujas me hacen daño y tengo frío,
el suero enfría mis venas.

Si pudiera huir de este cuerpo podrido.

Mientras tanto, dame la mano, nos pedía,
no quiero promesas, no quiero disculpas,
tan sólo un gesto de amor.

(Kirmen Uribe. Mientras tanto dame la mano.
Traducción de Kirmen Uribe, Gerardo Markuleta
y Ana Arregi. Madrid, Visor, 2004)