miércoles, 14 de mayo de 2008

Llueve

Llueve, llueve sobre las cúpulas bruñidas por el beneficio, / sobre los estandartes empapados por la usura del comercio llueve, / llueve sobre los muros del Pontificado y los altares de lo Absoluto, / todo el día llueve bronce sobre las campanas, sangre sobre las espuelas, / llueven monedas de oro sobre el árbol de los abstinentes, / llueve saliva de óxido sobre la teogonía de los metales, / sobre las estatuas fundidas con la brevedad de los hombres, / llueve sobre las llagas barrocas de la fe y sobre la corona de espinas, / sobre San Sebastián según un modelo de Bernini atravesado por el acero, / llueve la polilla del psicoanálisis sobre las negras sotanas, / llueve en las afueras del hombre y en las cercanías del otro hombre que va en él, / llueve sobre una mujer, la lluvia deja de ser lluvia, la mujer deja de ser mujer, / llueve sobre lugares húmedos y el agua de los estanques favorable a la peste, / llueve sobre los puentes y sobre el jardín en la casa de las prostitutas, / llueve sobre los muchachos amenazados por el resplandor de la velocidad / y el reclinatorio de los que van a morir a la edad de los príncipes. / Aquí hay otra escritura, aquí amor y pájaros góticos contra la solemnidad del eco, / aquí las viejas semillas, la madera de cruz plantada por la mano del romano, / el burgo erigido hace ahora dos mil bajo las estrellas que inventó Copérnico, / el mausoleo en cuya avaricia vive predestinada Roma, desvalida y esclava, / el déspota que huye hacia otra ciudad que no existe en un caballo de hierro. / Este es el lugar donde el escéptico le da la mano al inmoral / y llamo inmoral a aquél que carece de la virtud de reconocerse en el otro, / el insumergible en su mina de talco, el que ejerce la jerarquía como innato derecho / y construye su tormento sobre la escoria de otros, / el obsesivo en la negación de los actos ajenos, / el impostor que muta, el himno con el que se alaba lo que se desprecia, la cautela ante el gozo. / Hablad voces de la decrepitud, hablad bajo los párrafos inciertos del que padece memoria, / lo que bajo las costillas del puente dedicado a la memoria de Umberto Primero es escritura de la gran cloaca romana, / allí donde la deformación de la belleza conduce el pensamiento del hombre a la embriaguez, / donde la persistencia de la hermosura abre su ojo de cíclope y extravía a los adúlteros / por un paisaje con niebla.Toda la vida se parece a mi vida. / la cabeza de Minerva y la de San Juan Bautista. / el tributo con que paga el hijo la cripta de su padre. / el agua del Nilo con que hace su pan el herrero, la pasta de polvo con que imita el albañil las piedras, / la destilación de la música en los pasadizos, la lengua del Tíber abriendo las aldabas de la noche, / toda la vida se parece a mi vida. / el ojo del insubordinado se parece a mi ojo, la boca del inexistente se parece a mi boca, / el gusano pasta la yema del jaguar, la metafísica hace su aparición en la anestesia, / el convicto ha cancelado su pacto con la respiración, el papiro ha cerrado su acuerdo con las lianas secretas, / la incinerada vocal de la náusea es inminente.
(Juan Carlos Mestre. La tumba de Keats.
Madrid, Hiperión, 1999).