No quiero saber nada de ti.
No quiero saber cómo eres.
No quiero saber tu edad
ni el color de tu pelo
ni ese tic únicamente tuyo
que seguramente tienes.
No quiero saber nada de ti.
No quiero saber cómo eres,
no quiero saber de tus ojos
ni del tamaño de tu sonrisa
ni de cómo me mirarías
si algún día pudieras verme.
No quiero saber nada de ti.
No quiero saber cómo eres,
no quiero saber la cara que pones
cuando te enfadas,
ni tu cara desenfadada,
ni la manera en que caminas;
no quiero que me veas llorar ni reír.
No quiero saber nada de ti.
No quiero saber cómo eres,
no quiero saber dónde vives
ni quiero vivir en tus sueños,
no quiero saber si eres feliz.
No quiero saber nada de ti.
No quiero saber cómo eres,
no quiero saber dónde vives,
no quiero saber cómo duermes
ni cuál es tu lado de la cama
ni si te gusta que te abracen
cuando la noche se tambalea,
cuando las noches te hieren.
No quiero saber nada de ti.
No quiero saber cómo eres,
ni cuáles son tus platos favoritos
ni tus recuerdos de infancia,
ni la primera vez que te enamoraste.
(Sí quiero que sepas que cocino muy bien).
No quiero saber nada de ti.
No quiero saber cómo eres,
no quiero saber en qué piensas,
no quiero saber cómo te sientes,
no quiero saber otra cosa.
No quiero saber nada de ti.
No quiero saber cómo eres.
(FN)

No hay comentarios:
Publicar un comentario