miércoles, 6 de mayo de 2026

A los jóvenes que quieren morir

Siéntate. Inhala. Exhala.

El arma esperará. El lago esperará.

La sustancia amarga en el pequeño hermoso frasco

esperará, esperará:

podrá esperar una semana: y esperará todo abril.

No tienes que morir este día. 

La muerte permanecerá.

Te aseguro que la muerte esperará. La muerte

tiene todo el tiempo. La muerte puede

atenderte mañana. O la próxima semana. La muerte está

justo en esta calle, un poco más allá; y es la vecina

más complaciente, está lista para encontrarte

a cada instante.


No necesitas morir hoy.

Quédate aquí un poco  –pese al despecho, y el desánimo y el dolor.

Espera a ver lo que depara el mañana.


En las tumbas no crecen verdes que te sirvan.

Recuerda, el verde es tu color. Eres la primavera.


(Gwendolyn Brooks. The Near-Johannesburg Boy and Other Poems. Chicago, The David Company, 1986)

[TO THE YOUNG WHO WANT TO DIE: Sit down. Inhale. Exhale./ The gun will wait. The lake will wait./ The tall gall in the small saductive vial/  will wait, will wait:/ will wait a week: will wait through April./ You do not have to die this certain day./ Death will abide, will  pamper your postponement./ I assure you death will wait. Death has/ a lot of time. Death can/ attend to you tomorrow. Or next week. Death is/ just down the street; is most obliging neighbor;/ can meet you any moment.// You need not die today./ Stay here-through pout or pain or peskyness./ Stay here. See what the news is going to be tomorrow.// Graves grow no green that you can use./ Remember, green’s your color. You are Spring.]

Mis sueños, mis tareas, tendrán que esperar hasta mi vuelta del infierno.

jueves, 23 de abril de 2026

No te enamores de una mujer que lee

No te enamores de una mujer que lee,

de una mujer que siente demasiado,

de una mujer que escribe.

No te enamores de una mujer culta,

maga, delirante, loca.

No te enamores de una mujer que piensa, que sabe

lo que sabe y además sabe volar;

una mujer segura de sí misma.

No te enamores de una mujer que se ríe o llora

haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu

su carne; y mucho menos de una que ame la poesía

(esas son las más peligrosas), o que se quede

media hora contemplando una pintura

y no sepa vivir sin la música.

No te enamores de una mujer a la que le interese

la política y que sea rebelde y vertigue

un inmenso horror por las injusticias.

Una a la que le gusten los juegos de fútbol

y de pelota y no le guste para nada ver televisión.

Ni de una mujer que es bella

sin importar las características

de su cara y de su cuerpo.

No te enamores de una mujer intensa, lúdica y lúcida

e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así.

Porque cuando te enamoras de una mujer como ésa,

se quede ella contigo o no, te ame ella o no,

de ella, de una mujer así, jamás se regresa.

(Martha Rivera-Garrido. Alfabeto de agua. Poesía reunida 1985–2013. Santo Domingo, Ediciones Ferilibro, 2014)

Feliz Día del Libro

viernes, 17 de abril de 2026

jueves, 9 de abril de 2026

La Pili

¿Mi grado de paciencia? Pues muy alto, pero hay días que por lo que sea, pues no. Ayer sin ir más lejos me pasó algo la mar de raro: quise que hubiera muchas muertes. Bueno, no sé si son muchas: entre 20 y 23; la inexactitud se debe a que dos compañeros estaban de baja y otro se había cogido un moscoso (luego me salieron las cuentas). Apuntarme al gimnasio después de Navidades me vino fenomenal. Joder, Pili, putos brazacos, eso me decía a mí misma mientras les daba con el hacha. Era como cortar gorrinos. Juro por Dios que se lo tenían merecido. Qué putos brazacos, y qué puto abdomen, y qué putos glúteos; estoy que lo parto. Benditas sean las mancuerdas. Joder, como si fueran pura mantequilla. Pa´lante, Pili, tú siempre pa´lante. Eso es lo que yo me digo. Por lo demás, pues bien, qué quieres que te diga.

(Fernando Nombela. Gente con la que me cruzo por la calle un día sí y otro tampoco. Imagen: Calle Doña Teresa Enríquez, Torrijos, Toledo)