domingo, 25 de enero de 2026

Yo sé

Yo sé que tu pelo huele a marzo o a abril,

aunque nunca haya estado tan cerca de ti.

A través de las palabras sueño contigo.

A través de los sueños sólo pienso en ti.

viernes, 23 de enero de 2026

Un sesgo de luz

A José Miguel López Gutiérrez, Migueli

Viene la noche con su tiniebla.

Viene la noche con sus fantasmas.

Viene la noche tan sola y callada.

Viene la noche loca y en llamas.

Viene la noche conmigo y sin ti.

Viene la noche con sus promesas.

Viene la noche poblada de estrellas.

Viene la noche de los amantes.

Viene la noche que está por venir.

Viene la noche con sus tulipas blancas.

Viene la noche que no te hará caso.

Viene la noche que no dirá nada.

Viene la noche y su negritud.

Viene la noche contigo y sin tregua.

Viene la noche enlutada y malva.

Viene la noche de los suicidas.

Viene la noche doliente y sin fin.

Viene la noche oscura del alma.

Viene la noche que no tiene cara.

Viene la noche y te quiero mucho.

Viene la noche vestida de azul.

Viene la noche sin esperanzas.

Viene la noche pálida y asonantada.

Viene la noche con armas blancas.

Viene la noche que no verá el alba.

Viene la noche que te verá morir.

Viene la noche y no quiere nada.

Viena la noche y está enamorada.

Viene la noche y un sesgo de luz.

viernes, 9 de enero de 2026

Amar

Amar es combatir, si dos se besan

el mundo cambia, encarnan los deseos,

el pensamiento encarna, brotan las alas

en las espaldas del esclavo, el mundo

es real y tangible, el vino es vino,

el pan vuelve a saber, el agua es agua,

amar es combatir, es abrir puertas,

dejar de ser fantasma con un número

a perpetua cadena condenado

por un amo sin rostro;

el mundo cambia

si dos se miran y se reconocen,

(Octavio Paz. Piedra de sol. México, FCE, 1957)

miércoles, 7 de enero de 2026

La felicidad del plural

En castellano, como en las demás lenguas románicas, contamos con el denominado “plural expresivo”, una figura lingüística que denota énfasis y cortesía; que tiene, por tanto, un valor más cualitativo que cuantitativo, y que a veces, porque queremos o por lo que sea, puede expresar pura felicidad. Comunica anhelos y sentimientos; puede mejorar nuestras vidas, e incluso les diría, si me apuran y me lo permiten, que hasta nos dota de una cierta profundidad. Decimos “muchas gracias” y no “mucha gracia”; decimos “saludos cordiales” y no “saludo cordial”; decimos “felices fiestas” y no “feliz fiesta”, decimos “felicidades” y no “felicidad”. Solemos “hacer las paces” con cierta frecuencia (menos mal); algunos se atreven a “cambiar de aires”, y a otros, mientras cambiamos de aires, nos da tiempo a quedar con los amigos para ver “los mundiales”, y nunca para ver "el mundial". Los más afortunados celebran “las bodas de oro”; los menos afortunados escuchan “mis más sinceras condolencias” cuando les ha abandonado la felicidad… Por favor, volvamos a darnos los “buenos días”, las “buenas tardes”, las “buenas noches”. Querámonos y respetémonos un poquito más. “Muchas gracias”. “Saludos cordiales”. “Buenas noches”.

[El motivo primero de este texto es que me resultan inapropiadas –no me extenderé sobre los porqués- expresiones tales “buen día”, “buena tarde” o “buena noche”]