miércoles, 26 de febrero de 2025

Miserables

Cien veces estuvieron a un paso

de persuadirme en su miseria.

Quédate –susurraban--, si delinques

te aplastará la soledad;

cuando tu juventud sea consumida

sólo tendrás las esquinas del mundo

y la noche con ratas y pobreza;

mas si te quedas serás agasajado

y nadie sufrirá por tu causa.

Quédate aquí. La ley cobija.

 

(Hablan bien estos miserables.)

 

Por entre la infección de sus salivas

cien veces mi vida y mi fiebre

y mi corazón emergieron

comiendo pan de rabia y orgullo

y pronunciando un no espantoso.

 

Tal vez soy inmortal.

 

(Félix Grande. Las rubáiyátas de Horacio Martín. Barcelona, Lumen, 1978)

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