viernes, 29 de julio de 2016

No retornable


No por soslayar los esperables desencuentros, irremediables, que a este ejercicio asisten, sino que el aplazamiento constante del encuentro con aquel que fuimos nos arredra a dejar constancia, si quiera en voz baja, casi inaudible, de un extravío. ¿Pérdida de lo que, hasta entonces ignorado, nos hacía: lo más nuestro, nosotros mismos? No lo sé. ¿Nostalgia? Ninguna. ¿Entonces? Reconocer el hecho de haber sido, por el tiempo y por el mundo, irrevocablemente vencido. No con reproches, resentimiento, ni con aquel vindicativo batir de enseñas y consignas, sino dulcemente, se diría que con una indiferencia levemente fingida, pues la verdadera derrota no se manifiesta si no es por sí misma.

¿Será este un tiempo de remembranzas?

(Del libro Mensajes, incluido parcialmente en Soñé la muerte y otros poetas. Madrid, El sastre de Apollinaire, 2011)