sábado, 7 de mayo de 2016

Habitaciones


Cuánto hace que aquellas palabras hendieron mis labios
Con sigilo de lobo sobre la nieve
Tal vez siete años y aún
Sigo esperando que sea subvertido el tiempo
Condenado durante todos estos años
Siete años apenas y ya la lengua del hombre
Es para sí misma amarga ah qué largo aprendizaje el de callar
Finalmente

Nada aprendí de todo lo que he visto lo he visto
En vano Lo he bebido como un vino
Demasiado rancio sin gusto ni calor un vino vacío un vaso
Volcado sobre la vida un vinagre
De todo desabrido salvo de amargura

Largaos de mí no obtendréis ni aun la menor
Esperanza En otro lado buscad a aquel
Que miente y dadle las gracias por haber mentido
Su menta Yo
Me marcharé no guardando añoranza más profunda que la de no haber sabido 
decir lo peor]
La de dejaros pese a todo no sé qué versión de las cosas
E incluso entregaros esto como una cancioncilla
Que se ha sentado por el camino sobre una carreta sin
Notar el ataúd que carga y que las piedras bambolean
Largaos a hacer melindres a las orillas del crimen
A la ciega sombra de los relojes
Y haced si es que podéis de todo eso música
Marchad sobre vuestros muñones amputados Bailad bailad
En corro Cantad la Marjolaine o Dios sabe qué cosas
Para que por un instante uno se crea
A la vera de las fuentes

(Louis Aragon. Habitaciones. Poema del tiempo que no pasa. Traducción de Gabriel Albiac. Madrid, Hiperión, 1982. Imagen: Clemente Bernad. Sin título, Madrid. Cárcel de Carabanchel. Fondo para las fotografías de las fichas de ingreso, 1998)

Será tan hermoso morir cuando llegue la noche
La noche de al fin morir al fin
De al fin amor mío de morir la noche de al fin
Morir