martes, 17 de mayo de 2016

Girasol


Girasol, negro párpado, multiplicada
curva para el deslumbramiento. Somos
sólo cautivos,
presencias dentro de otros
que nos llevan. Allá, muy lejos,
el taxista le dijo: discúlpeme,
la ciudad es muy grande, sólo
manejo por las orillas.

(Olvido García Valdés. Caza nocturna. Madrid, Ave del Paraíso, 1997. El libro también se lee en Esa polilla que delante de mí revolotea. Poesía reunida (1982-2008). Prólogo de Eduardo Milán. Barcelona, Galaxia Gutenberg/ Círculo de Lectores, 2008)