domingo, 25 de enero de 2015

Pedro Lemebel (Santiago de Chile, 21 de noviembre de 1952 - 23 de enero de 2015)


No soy Pasolini pidiendo explicaciones 
No soy Ginsberg expulsado de Cuba 
No soy un marica disfrazado de poeta 
No necesito disfraz 
Aquí está mi cara 
Hablo por mi diferencia 
Defiendo lo que soy 
Y no soy tan raro 
Me apesta la injusticia 
Y sospecho de esta cueca democrática 
Pero no me hable del proletariado 
Porque ser pobre y maricón es peor 
Hay que ser ácido para soportarlo 
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina 
Es un padre que te odia 
Porque al hijo se le dobla la patita 
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro 
Envejecidas de limpieza 
Acunándote de enfermo 
Por malas costumbres 
Por mala suerte 
Como la dictadura 
Peor que la dictadura 
Porque la dictadura pasa 
Y viene la democracia 
Y detrasito el socialismo 
¿Y entonces? 
¿Qué harán con nosotros compañero? 
¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos 
con destino a un sidario cubano? 
Nos meterán en algún tren de ninguna parte 
Como en el barco del general Ibáñez 
Donde aprendimos a nadar 
Pero ninguno llegó a la costa 
Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas 
Por eso las casas de caramba 
Le brindaron una lágrima negra 
A los colizas comidos por las jaibas 
Ese año que la Comisión de Derechos Humanos 
no recuerda 
Por eso compañero le pregunto 
¿Existe aún el tren siberiano 
de la propaganda reaccionaria? 
Ese tren que pasa por sus pupilas 
Cuando mi voz se pone demasiado dulce 
¿Y usted? 
¿Qué hará con ese recuerdo de niños 
Pajeándonos y otras cosas 
En las vacaciones de Cartagena? 
¿El futuro será en blanco y negro? 
¿El tiempo en noche y día laboral 
sin ambigüedades? 
¿No habrá un maricón en alguna esquina 
desequilibrando el futuro de su hombre nuevo? 
¿Van a dejarnos bordar de pájaros 
las banderas de la patria libre? 
El fusil se lo dejo a usted 
Que tiene la sangre fría 
Y no es miedo 
El miedo se me fue pasando 
De atajar cuchillos 
En los sótanos sexuales donde anduve 
Y no se sienta agredido 
Si le hablo de estas cosas 
Y le miro el bulto 
No soy hipócrita 
¿Acaso las tetas de una mujer 
no lo hacen bajar la vista? 
¿No cree usted 
que solos en la sierra 
algo se nos iba a ocurrir? 
Aunque después me odie 
Por corromper su moral revolucionaria 
¿Tiene miedo que se homosexualice la vida? 
Y no hablo de meterlo y sacarlo 
Y sacarlo y meterlo solamente 
Hablo de ternura compañero 
Usted no sabe 
Cómo cuesta encontrar el amor 
En estas condiciones 
Usted no sabe 
Qué es cargar con esta lepra 
La gente guarda las distancias 
La gente comprende y dice: 
Es marica pero escribe bien 
Es marica pero es buen amigo 
Súper-buena-onda 
Yo no soy buena onda 
Yo acepto al mundo 
Sin pedirle esa buena onda 
Pero igual se ríen 
Tengo cicatrices de risas en la espalda 
Usted cree que pienso con el poto 
Y que al primer parrillazo de la CNI 
Lo iba a soltar todo 
No sabe que la hombría 
Nunca la aprendí en los cuarteles 
Mi hombría me la enseñó la noche 
Detrás de un poste 
Esa hombría de la que usted se jacta 
Se la metieron en el regimiento 
Un milico asesino 
De esos que aún están en el poder 
Mi hombría no la recibí del partido 
Porque me rechazaron con risitas 
Muchas veces 
Mi hombría la aprendí participando 
En la dura de esos años 
Y se rieron de mi voz amariconada 
Gritando: Y va a caer, y va a caer 
Y aunque usted grita como hombre 
No ha conseguido que se vaya 
Mi hombría fue la mordaza 
No fue ir al estadio 
Y agarrarme a combos por el Colo Colo 
El fútbol es otra homosexualidad tapada 
Como el box, la política y el vino 
Mi hombría fue morderme las burlas 
Comer rabia para no matar a todo el mundo 
Mi hombría es aceptarme diferente 
Ser cobarde es mucho más duro 
Yo no pongo la otra mejilla 
Pongo el culo compañero 
Y ésa es mi venganza 
Mi hombría espera paciente 
Que los machos se hagan viejos 
Porque a esta altura del partido 
La izquierda tranza su culo lacio 
En el parlamento 
Mi hombría fue difícil 
Por eso a este tren no me subo 
Sin saber dónde va 
Yo no voy a cambiar por el marxismo 
Que me rechazó tantas veces 
No necesito cambiar 
Soy más subversivo que usted 
No voy a cambiar solamente 
Porque los pobres y los ricos 
A otro perro con ese hueso 
Tampoco porque el capitalismo es injusto 
En Nueva York los maricas se besan en la calle 
Pero esa parte se la dejo a usted 
Que tanto le interesa 
Que la revolución no se pudra del todo 
A usted le doy este mensaje 
Y no es por mí 
Yo estoy viejo 
Y su utopía es para las generaciones futuras 
Hay tantos niños que van a nacer 
Con una alíta rota 
Y yo quiero que vuelen compañero 
Que su revolución 
Les dé un pedazo de cielo rojo 
Para que puedan volar.

(Pedro Lemebel. "Manifiesto (Hablo por mi diferencia"), 1986, en  Loco Afán. Crónicas de sidario. Barcelona, Anagrama, 2000)