viernes, 17 de octubre de 2014

Tristura


Esta es la tristeza inherente a toda vida finita, incluso si hay en Dios una condición al menos relativamente independiente, es también una fuente de tristeza, que, empero, nunca se hace efectiva, sino que sólo está al servicio de la eterna alegría de la superación. De ahí el velo de tristeza que se extiende sobre toda la naturaleza, la profunda e inquebrantable melancolía de toda vida.

(Friedrich W. J. Schelling. Investigaciones filosóficas sobre la esencia de la libertad humana y los objetos con ella relacionados. Edición y traducción de Helena Cortés y Arturo Leyte. Introducción de Arturo Leyte y Volker Rühler. Barcelona, Anthropos, 1989, pág. 179. Imagen: Luna saliendo a la orilla del mar (1822) de Caspar David-Friedrich)