martes, 17 de diciembre de 2013

Hacia el oeste


Hacia el oeste el avance del imperio continúa;
Cuatro de los actos ya en pasado,
El quinto cerrará el drama con el día;
La más noble progenie del tiempo es la última.

(Bishop Berkeley)

Mira esto. Mira dentro de lo que gira sin puntos de apoyo. Cierra los ojos. No va a llamar a la puerta ningún vendedor. Relájate. Túmbate. No quiero nada de ti. Túmbate. Relájate. La tierra fértil se va con agua. Túmbate. Abre los ojos. Mira a tu alrededor. Mira. Escucha. Utiliza esos oídos que me enorgullece llamar tuyos. Escucha el silencio que hay detrás del ruido de los motores. Cielo Santo, escucha. ¿Lo oyes? Es una canción de amor.

¿Para quién?

Eres amada.

(David Foster Wallace: “Hacia el oeste”, en La escoba del sistema. Traducción de José Luis Amores Baena. Málaga, Pálido fuego, 2013)

SI TODO LO QUE TENEMOS COMO MANDO
Y COMO DIOS SON LAS PALABRAS,
DEBEMOS TRATARLAS CON CUIDADO
Y CON RIGOR: DEBEMOS ADORARLAS.

(En una carta de David Foster Wallace
a Jonathan Franzen, 15 de julio de 1992)