lunes, 13 de mayo de 2013

Poesía y locura



Pero cualquiera que, sin la locura de las musas, accede a las puertas de la poesía confiando en que su habilidad bastará para hacerle poeta, ese es él mismo un fracasado, de la misma manera que la poesía de los locos eclipsa a la de los sensatos.

(Platón, por boca de Sócrates, 245b:
Fedro, o de la belleza. Traducción de María Araújo.
Prólogo de Antonio Rodríguez Huéscar. Madrid, Aguilar, 1965. 
Frederich Hölderlin en la imagen).