lunes, 10 de diciembre de 2012

Necesitamos ropa… Necesitamos dinero…


Dos chicos bajan por una calle ancha entre palmeras… las ruinas de Palm Beach… Los chicos llevan suspensorios blancos, zapatillas de deporte blancas y cinturones y pistoleras blancas: cortos, del calibre 38, con puños de nácar. Uno es Audrey Carsons, un chico rubio que representa al joven dios del maíz. El otro chico es el joven dios de la muerte de dientes salidos, chino, mejicano o maya, eso no lo sé, un japonés a veces con rostro de chico u hombre de la calle. Es dib, Anubis, el dios chacal. El hormigón está agrietado aquí y allá, y crecen las malas hierbas. La calle y las aceras de ambos lados están llenas de ramas de palmera; las casas, desiertas; los céspedes, crecidos; las ventanas, rotas; los marcos, señalados con sal. El único sonido es el gorjeo de los petirrojos en los balcones de los tejados árboles bancos, salpicando en bañeras de pájaros llenas de agua de lluvia y hojas.

Un chico montado en una bicicleta roja pasa como un relámpago al lado de ellos, hace una gran U y se detiene a su lado, un pie en el bordillo. Va desnudo; lo único que lleva es un suspensorio rojo, un cinturón de piel rojo y unos zapatos negros flexibles. En el cinturón tiene un cuchillo de monte de casi cincuenta centímetros con un mango de palisandro. Su carne es roja como la terracota, una piel suave y sin poros luce firme sobre los pómulos, sus ojos son negros y hundidos, su pelo, negro y en forma de casco. Sus orejas, que sobresalen de su cabeza, tiemblan y sus ojos brillan mientras mira a Audrey. Audrey ve ahora que su cuerpo está salpicado de manchas negras de descomposición. Lame sus labios y pronuncia una palabra en un lenguaje desconocido para Audrey. Dib asiente con la cabeza con total naturalidad.

--Este Jimmy el fiera. Se ha hecho de oro. Este leproso asqueroso necesita joder para que el cuerpo regrese a la base. Te jode ahora…

Audrey se da la vuelta quitándose el suspensorio. Jimmy hace lo mismo. Dib se sienta en el banco y recoge un periódico amarillo y polvoriento… SE HA DECLARADO EL ESTADO DE EXCEPCIÓN… Jimmy y Audrey se están poniendo los suspensorios… Jimmy está casi limpio de manchas negras ahora. Se monta en la bicicleta y dirige unas cuantas palabras a dib.

--Dice que llegamos a un mal sitio… Necesitamos ropa… Necesitamos dinero…

(William Seward Burroughs. Ah Puch está aquí y otros relatos. Ilustraciones de Robert F. Gale. Traducción de LLuïsa Moreno, Madrid, Capitán Swing, 2012. Imagen: William Seward Burroughs junto al pintor Francis Bacon).