lunes, 22 de octubre de 2012

Poemas umbilicales de Luis Luna


Manos pulsan / tensa cuerda / y buscan canto. Memoria mendigan. / Hallan hueco.

Habitas quicio / de una puerta cerrada / te persigues / como si hubiera algo más que cuerpo / tan expuesto a la herida / otra luz más allá. // Que cicatrice.

Con el cuchillo dulce / del silencio / la sílaba / apuñalas. // Sangras la voz. // Para que duela.

Sabes que esta línea que los días se trazan no te sacia ni puede describirte. De qué sirve esperar, nombrar lo separado. Con- vocar la memoria. // Bajo los mismos pájaros.

Con
la aguja el lenguaje / hilar alrededor / para estar dentro

La podredumbre // en tus brazos. // Se hace // intimidad. Soporte.

Arrojarte de ti / tomar el hueco / ponerlo en andas. // Dejar que los renglones lo sostengan.

Es cierto que son piedras / en el borde del muro / apiladas. Indican el final / extremo / del camino. // Un camino cortado // donde no llega nadie. Inútil para el resto. // Pero no para ti. Tú resplandeces.

La palabra abandono // como un pájaro oscuro // posado sobre nieve y bajo la tormenta. // La palabra abandono. // Su intemperie.

Mirada: el ojo amargo que devora un paisaje para la construcción. Luego de escombros.

Miras tú los renglones como si conformaran alguna encarnadura conocida. Un sistema nervioso. Tu cuerpo verdadero.

La sintaxis, la palabra certera que no supo expresarse sino como la nieve. En su caída.

Al borde mismo de tanto callamiento / encuentras una voz que te detiene / su sílaba levanta / esta falsa estructura / de tu nombre.

(Luis Luna. Umbilical.
Prólogo de José Corredor-Matheos.
Madrid, El sastre de Apollinaire, 2012).