viernes, 15 de junio de 2012

El deshielo


VIENE EL AMOR, VIENE EL AMOR, Y VIVES
dentro de un paraíso:
las palabras
no dicen nada: arden,
y la noche es igual que la mañana;
hay sólo un corazón que rige el mundo
y da correspondencias necesarias
a cuanto existe;
                               miras
y es un acto de fe cada mirada;
la certidumbre de vivir
con su deslumbramiento y su diaria
revelación y vives
la eternidad en cada
sílaba del amor, en cada cinta
de su sombrero azul y en cada tapia
donde se pone el sol, porque sabemos
que seguimos naciendo y que nos falta
tiempo para vivir;
hasta que un día
vuelven al labio las palabras
puestas ya en pie; revelan
las diferencias esenciales,
                                               andan
y arañan en la sangre;
hemos reunido
nuestra desolación pero no hay nada
que pueda reprocharse y no te culpo:
no hay culpas, hay distancias,
la misma intensidad que nos unía
se ha quemado tal vez y nos separa.
¿Quieres decirme si estoy vivo? ¿Puedes
decírmelo?
                               No basta
estar como un insecto entre tus brazos
con una vida ya cristalizada
dentro del hielo, ¿puedes
si estoy vivo y si mañana,
cuando despunte el sol, se hará el deshielo
que desate mi cuerpo sobre el agua?

(Luis Rosales. “EL DESHIELO”, en Rimas (junto a La casa encendida y El contenido del corazón). Edición de Noemí Montetes-Mairal y Laburta. Madrid, Cátedra, Col. Letras Hispánicas, nº 667, 2010. Charlotte Gainsbourg en la imagen).