lunes, 14 de septiembre de 2009

Diego Jesús Jiménez (24 de diciembre de 1942-13 de septiembre de 2009)



Su voz,
fugaz cristalería de las sombras, recorre la ciudad incendiándola
de sombríos aromas y rumores de bosque.
Palacio de la aurora,
remanso de la infancia
donde florece el tiempo en altísimos sueños.
¿Dónde perdí la llave
que me abría su cielo? ¡Ah, si alguna vez pudiera,
abrasado de sonidos celestes
y luces vegetales, diluirme en su cuerpo; ser la pura materia que atraviesa,
sin dañarlo,
como un reflejo de la tarde, su rostro!
Descender su memoria
coronada de juncos, ser su imagen herida por los amaneceres,
penetrar los espejos
en los que se repite el vuelo de las aves,
donde anida el espino en su cárcel de sombras. Saciar así la sed, como los días
en los atardeceres de sus valles la sacian. ¡Oh senda detenida
donde mi juventud te amó!
Habitan los recuerdos
en un tiempo distinto. Nada
profane su silencio ahora, ahora que están las puertas
de sus noches abriéndose, que baña
su inalcanzable imagen la memoria en sus aguas.
(Diego Jesús Jiménez. "Júcar, I", en Itinerario para naúfragos
(junto a Bajorrelieve). Ed. Juan José Lanz. Madrid, Cátedra, 2001).