miércoles, 3 de junio de 2009

En el refugio animal

(Transcribo, principalmente por su brevedad, el relato de un libro recomendabilísimo: los Cuentos completos de Amy Hempel.)
Cuando ves a una mujer hermosa, sabes que alguien está ya cansado de ella. Eso dicen los hombres. Y yo sé a qué se dedican esas mujeres con esa belleza cansada que alguien ya no desea. Esas mujeres obligadas a vivir como el pino blanco en la alta sierra, allí desde antes del nacimiento de Cristo, nutrido quién sabe cómo por el viento alpino.

Esas mujeres recurren a los animales y se dedican a alisar, día tras día, el pelaje de alguno dentro de una jaula y preguntándole: “¿Cómo está hoy el bebé de mamá? ¿Está el bebé de mamá solo y triste?”
Las mujeres se marchan al final de la jornada y se paran un momento con el encargado para preguntarle: “¿Irán a buenas casas?” Y regresan aproximadamente al día siguiente, y se paran a examinar a un gato tuerto, y preguntan, como si tuvieran intención de adoptarlo: “¿Cómo podría presentarle un nuevo gato a mi perro?”

Pero rara vez se produce una adopción. Lo único que cuenta es que las mujeres tienen a alguien a quien abandonar, dejando atrás a solitarias criaturas que nunca las abandonarían a ellas si les entregaran alguna vez su corazón.
(Amy Hempel. Cuentos completos. 
Traducción de Silvia Barbero. Barcelona, Seix Barral, 2009)