viernes, 2 de enero de 2009

Feliz Año Nuevo con Monelle


Y Monelle dijo después: Tengo piedad de ti, tengo piedad de ti, mi amado.

Sin embargo, volveré al seno de la noche; pues es necesario que me pierdas, antes de volverme a encontrar.
Y si me encuentras, huiré de ti nuevamente.
Pues yo soy la que está sola. (...)

Porque estoy sola tú me darás el nombre de Monelle. Pero no olvidarás que tengo todos los otros nombres.
Y yo soy ésta y aquélla y la que no tiene nombre. (...)

Y, antes que me encuentres nuevamente, te instruiré en esta llanura y tú escribirás el libro de Monelle. (...)

Y Monelle dijo luego: Te hablaré de la destrucción.
He aquí la palabra: Destruye, destruye. Destruye en ti mismo, destruye a tu alrededor. Haz lugar para tu alma y para las otras almas. (...)
Destruye pues toda creación proviene de la destrucción. (...)

Para todo deseo nuevo, crea dioses nuevos. (...)

Mezcla la muerte con la vida y divídelas en momentos.
No esperes la muerte: está en ti. Sé su camarada y apriétala contra ti; ella es como tú mismo.
Muere de tu muerte; no envidies las muertes antiguas. Varía los géneros de muerte con los géneros de vida.
Considera toda cosa incierta como viviente y toda cosa segura como muerta.
Y dijo luego Monelle: Te hablaré de las cosas muertas. (...)

No te conozcas a ti mismo.
No te preocupes de tu libertad: olvídate de ti mismo. (...)

No abraces a los muertos; porque ellos ahogan a los vivos. (...)

No ames tu dolor, puesto que no ha de durar. (...)

Rebélate contra todo trabajo; contra toda actividad que trascienda el momento, rebélate. (...)

Habiendo hablado así en la llanura, Monelle quedó callada y triste; pues debía regresar al seno de la noche.
Y me dijo desde lejos: olvídate y te seré devuelta.
Y al mirar a través de la llanura, vi levantarse a las hermanas de Monelle.
(Marcel Schwob. El libro de Monelle.
Traducción de T. Bronstein. Madrid, Nostromo, 1973).