martes, 22 de mayo de 2007

Un osito en primavera


--Imagina que paseas sola por un prado y se te acerca un osito con la piel aterciopelada y unos ojazos. De pronto el osito te dice: “¡Buenos días, señorita! ¿Quiere usted rodar conmigo?”. Entonces tú y el osito os pasáis el día entero rodando abrazados por una ladera sembrada de tréboles. Es bonito, ¿no?

--Muy bonito.

--Pues a mí me gustas tanto como eso.
(Haruki Murakami. Tokio Blues. Norwegian Wood.
Trad. Lourdes Porta. Barcelona, Anagrama, 2005)