miércoles, 18 de abril de 2007

Súplica


No digas, musa,
por cuántos versos he repartido el llanto
que lloré en este mundo.
No cuentes
los mil secretos que te he confiado
en las horas de abandono.
No le reveles a la vida
el amor que le he tenido
y del que has sido tú mi sola confidente.
Perdición consciente,
que nadie más me vea
en esta triste desnudez de soñador.
Que tu silencio sea
mi pudor.
(Miguel Torga. El espíritu de la tierra.
Antología poética
. Trad. José Luis Puerto.
Orense, Linteo Poesía, 2002)